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Pilar Batanero

Menores y discapacitadas

En esta sociedad a las mujeres nos siguen tratando como si fuéramos menores de edad y discapacitadas intelectuales y no pudiéramos decidir por nosotras mismas sobre nuestra vida. Necesitamos, según algunos, de la tutela de los hombres, para que nuestra vida sea la más adecuada. Deciden por nosotras qué nos corresponde hacer en la vida, los trabajos que hemos de desempeñar, el sueldo que hemos de cobrar, los hijos que hemos de tener...

Si tienes hijos en pareja, casi se da por hecho, que la mayor responsabilidad en su crianza ha de ser tuya, porque para eso eres mujer, y por ello, has de sacrificar tu vida laboral, para dedicarte a su cuidado, porque, claro, tú estás mejor cualificada para esos temas, de todos es conocido que las mujeres nacemos con el manual para ser madre debajo del brazo y con un contrato firmado ya en el vientre de nuestra propia madre, con la obligación de serlo (madre, me refiero) para ser mujeres "completas".

Por eso, por considerarnos menores de edad, algunos hombres se permiten la libertad de opinar sobre nosotras, sobre el feminismo y nuestras reivindicaciones, desde su atalaya.

Obispos, políticos, periodistas y hombres comunes de la calle (nuestros padres, hermanos, compañeros de trabajo, parejas...) creen que estamos exagerando... que estamos sacando los pies del tiesto y que mejor nos valdría estar en casa limpiando, que vaya como la tenemos, y sobre todo, cuidando a la familia y dejarnos de manifestaciones y huelgas, que si no a ver quien lleva los niños al cole, o hace la comida, que ellos llegan muy cansado del trabajo en el que están las mismas horas que nosotras, pero ya se sabe... el suyo es el principal sostén de la economía familiar, porque, entre otras cosas, cobran más que nosotras y no les vas a exigir que hagan el 50% de las tareas domésticas.

Y que ya vale con lo de la violencia de género, que también hay hombres maltratados y de eso las feministas no dicen nada. Los pobres... con la de presión que tienen que soportar, y luego llegan a casa y la mujer no les tiene la cena hecha o está poco receptiva para ser "el descanso del guerrero", y claro, se enfadan y pasa lo que pasa.

Y además van por ahí provocando al personal, con esas faldas cortas, esos escotes, los pantalones ceñidos, a unas horas en las que una mujer "decente" no ha de ir por la calle, que luego se quejan que las acosan o las violan, pero sus madres no les enseñan bien. Que hay que ser una mujer-mujer de su casa, tenerla como los chorros del oro, cocinar maravillosamente, cuidar y educar a los niños, estar divina de la muerte, trabajar para "ayudar" a la economía familiar, ser enfermera, cuidadora, educadora, cocinera, maestra, criada, economista... Y discreta, muy discreta, no dar que hablar, y protestar poco

¿De verdad aún tenéis dudas sobre lo oportuno de una huelga de mujeres?



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