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Pablo Lorente

Una historia de miedo que te cagas

Necesito que me lo expliquen: ¿dónde están mis correos electrónicos? ¿y los documentos que pongo en las muchas nubes que no hay por el cielo? ¿y las fotos que voy guardando en algún sitio? ¿dónde está la Wikipedia? A ver, venga, explícamelo.

Lo ha dicho un fulano considerado como una de las mentes más privilegiadas de nuestro tiempo; no, este tampoco saldrá en Sálvame. Se llama Dan Denett, es un filósofo estadounidense y dice tal cual que “Internet se vendrá abajo y viviremos oleadas de pánico”, ahí lo llevas. El caso es que mi ordenador, mi querido ordenador ha pasado a mejor vida tras cinco o seis años de fiel e ininterrumpido servicio. Ahora tengo en casa dos ordenadores viejos y dos dispositivos de acceso a la red, y aun así, noto que me falta algo, un drama, vamos.

Comenta el filósofo en una entrevista publicada hace unos días en El País http://cultura.elpais.com/cultura/2014/03/25/actualidad/1395776953_258137.html) que el futuro de las sociedades muy tecnologizadas –véase EE.UU.- será el caos y que, finalmente el futuro será de los colgados que se han puesto a hacerse búnkers en sus casas con armas, comida y todo eso que vemos en las películas. Inquietante ¿no? Se imaginan un apocalipsis tipo The Walking Dead pero sin zombis, pues eso.

Sin internet, la gente permanecerá encerrada en sus casas sin saber cómo se habla con el vecino. De tal suerte que no sabremos pedir un poco de sal o que nos dé un poco de gato asado -el hambre apremia-, lo habremos olvidado. Huelga decir que no habrá televisión, ni teléfono, ni dinero (nadie encontró nunca sus libretas de ahorro ni nadie en el banco podría darnos ni un maravedí); tampoco habrá electricidad, ni cerveza fría, ni nada de nada. La gente, sin saber leer ya ni  un manual de instrucciones para restañar una herida porque Amazon ya no nos llevará las tiritas a casa, morirá sin remisión. Ni hablar de darle al me gusta de Facebook, de descargar una película, ni de jugar a la PlayStation porque total, para matarse de forma virtual ya tenemos palos, eso sí lo hemos sabido fabricar. Otrosí, parece que los teléfonos Iphone de todos tipos y tamaños son también buenas armas.
El filósofo, el amigo de la “Sofía”, la sabiduría en griego, añade que el ser humano no subsistirá a no ser que cree asociaciones como el club de amigos de la caza del gamusino o el grupo de la iglesia para cantarle serenatas a las viejas del pueblo. Así que nada, tendremos que hablar un poco más entre nosotros porque como el invento reviente nos pillará mirando el móvil como idiotas, aunque, bueno, tenemos un 20% de posibilidades de que todo esto no ocurra.

Por cierto, hace unos días fue mi cumpleaños, solo dos personas me llamaron, el resto se conformaron con poner caritas en Facebook o en el móvil; me hubiera gustado hablar con muchos de ellos, hablar, leche, hablar.  


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