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Pablo Lorente

El triunfo de las (mini) redes sociales

El potencial de las redes sociales es enorme, aunque en España, según parece, estamos algo lejos de exprimir todas sus virtudes, supongo que porque una gran parte de la población no está interesada ni en condiciones de interesarse por ellas. El problema de las redes, y aquí pretendo hablar de expresión, lectura y pensamiento y su relación con las mismas, es que cada vez son más reducidas, más “mini”.

Hace algunos años me invitaron a acudir a un club de lectura; las señoras que allí habían leído mi libro Relatos desde ninguna parte, comentaban indignadas que los jóvenes cada vez leían menos.

Yo repuse que no, que precisamente por la utilización de las redes sociales ocurría justo lo contrario, pero probablemente me equivocaba puesto que las redes más usadas entre los más jóvenes parecen ser Twitter e Instagram.

Hace unos días trabajé con mis alumnos un texto firmado por el escritor Enrique Vila-Matas que se encuentra en el manual de 2º de E.S.O. El autor afirmaba que los 140 caracteres de un tweet son insuficientes para explicar la complejidad sobre ningún asunto. Para que nos hagamos una idea, esa extensión equivale a dos líneas de este texto. Así que la conclusión es obvia, si los alumnos están acostumbrados a escribir un máximo de dos líneas para expresar lo que sea; acostumbrados a acortar al máximo la expresión en las app de comunicación instantánea; si están acostumbrados a decir “ok” o a poner un pulgar hacia arriba: ¿por qué no iban a contestar un examen o realizar una redacción de la misma forma?

Podrá pensar el lector, con razón, que Twitter no es la única red social que se usa. Probablemente pensará en Facebook, con sus miles de enlaces a páginas de interés —como siempre dependerá del círculo que hayamos  creado y del tipo de “amigos” que haya en él—, con sus miles de vídeos de gaticos —¿qué le pasa a la gente con los puñeteros gatos?—, y también, me temo, con la infelicidad constante de que a la gente le interese lo que nosotros decimos o hacemos.

No obstante, si el lector ha pensado en Facebook debo decirle que está desfasado, los alumnos ya no lo usan, es de viejunos, lo más de lo más es Instagram. Sí, una red social de fotografías, en donde, “por fortuna”, se pueden hacer comentarios. Así, por ejemplo, podemos comentar los culos de las nuevas niñas guapas (Jen Selter, por ejemplo), que consiguen al instante millones de seguidores al publicar su “belfie” (sí, también le han puesto nombre).

Pues eso, la complejidad del mundo en 140 caracteres o una fotografía, eso sí que es resumir. Una aclaración para finalizar, todo el mundo tiene culo, suele estar detrás, no sobre los hombros.

 

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